A Jirafita le gustó y pasamos un rato agradable. Lo que más le gusta es hacer formas con los limpiapipas. Están en un cajón del escritorio y los coge a menudo para jugar con ellos, no sé si es por el colorido, la forma, el tacto suave....
Y aquí hicimos nuestra versión artística:
Macarrones que vamos insertando en limpiapipas y, a su vez, en el escurridor.
Trabajamos la precisión, la destreza, la motricidad fina, los colores, la paciencia, la atención, las texturas...
Estaba muy concentrada y entretenida.
Cómo no, si hay legrumbres tenemos que trasvasar un rato, le chifla!
Y por último, tomamos la tapa de la caja de las pajitas e hicimos un laberinto insertando los limpiapipas en su color. Nos encantó esta escultura!