Los libros donde hay que buscar lo que falta, ayudan a los pequeños a concentrarse y los inicia a entrenar su mente, para conseguir, poco a poco, una memoria fotográfica.
Como en todo, no hay que forzar al niño, sino ofrecerle un libro que le atraiga y, en cierto modo, le "enganche" en este tipo de aprendizaje mediante el juego.
Si no muestra interés por resolver lo que falta, quizá no esté preparado aún o debamos cambiar de libro. Normalmente, suele ser el primer punto.
Cuando mi hija era aún una recién nacida, compré un pack de dos libros donde el protagonista era Caillou. En aquel momento, desconocíamos a este personajillo pero los libros me atrajeron y pensé que podríamos darle utilidad más adelante. Los dos me costaron 9,95 € y además, en el envío me regalaron otro para cuando pasáramos la época de dejar el pañal. (A los otros dos les dedicaré su post correspondiente)
Los guardé y cuando creí oportuno se lo ofrecí a mi hija. Yo abría las lengüetas para que descubriera qué había debajo. Poco a poco, ella solita ha ido familiarizándose hasta el día de hoy que es una experta. Encima, ahora le encanta Caillou a pesar de no haber visto mucho los dibujitos.
Así que fue todo un acierto. Es un libro manejable, de pasta dura, está lleno de sorpresas y a mi hija le encanta resolver las respuestas a las sencillas preguntas, sólo tiene que tirar de la lengüeta.Tiene un gran colorido. Mi peque, también se detiene a mirar los juguetes que tiene caillou y los animalitos que salen.
"Mía mamá, la nana, la cutara, los motones..." (Mira mamá, la rana, la cuchara, los botones...).
Además de la observación, trabajan los conceptos todo-nada, vacío-lleno.
Este en concreto lo está usando tanto últimamente que hasta he tenido que pegarle la pecera, porque la soltó por un lado al intentar descubrir los peces que se ocultaban abajo. Además en las fotos se aprecian las huellas de sus deditos.
Aquí dejo algunas imágenes antes y después de descubrir la solapa.