Hace tiempo que tenía en mente hacer el xilófono de cristal, hasta que por fin le llegó su turno. No es más que agua con colorante alimenticio (escalonando cada vaso con menos cantidad que el anterior). Hemos tratado de hacer los colores similares a uno que tenemos de madera desde que Jirafita era muy pequeña.
Después de tocar hacia adelante, hacia atrás, esta nota por aquí y la otra por allá...pasamos a hacer un juego que nos ha gustado mucho.
Todos los jugadores cierran los ojos, mientras que uno que es el músico toca el xilófono de cristal hacia adelante y hacia atrás para que todos puedan concentrarse en los diferentes sonidos.
Y de pronto hace sonar una nota. El resto abre los ojos y trata de adivinar cual es.
Son ratitos muy mágicos, escuchando, agudizando, eligiendo, acertando, equivocándonos...jugando y aprendiendo.
Fácil, rápido de preparar, económico, resultón a la vista, el oído y muy muy divertido.
Nota: también lo hacemos en el de madera, pero nos ha resultado más atractivo en el de cristal, por esa finura que presenta el vidrio. Además ¡es relajante!